Para estudiar y meditar
Lee el capítulo «Se escucha el mensaje», en Los hechos de los apóstoles, pp. 241-248, de Elena G. de White.
«Los que han soportado los mayores sufrimientos son frecuentemente quienes proporcionan mayor consuelo a otros, difundiendo la luz del sol por dondequiera que van. Los tales han sido purificados y dulcificados por sus aflicciones; no perdieron su confianza en Dios cuando los asaltó la prueba, sino que se unieron más estrechamente a su amor protector. Los tales son pruebas vivientes del tierno cuidado de Dios» (Elena G. de White, La maravillosa gracia de Dios, p. 122).
«Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz.» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 656).
«El apóstol Pablo estimó que era necesario reprender el mal en la iglesia, pero no perdía el dominio propio al reprochar el error. Afanosamente explica la razón de su proceder. ¡Cuán cuidadosamente obraba para dejar la impresión de que era amigo de los que yerran! Les hacía entender que le costaba dolor causarles dolor. Dejaba la impresión en sus mentes de que su interés estaba identificado con el de ellos» (Comentarios de Elena G. de White en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1094).
Al igual que Moisés cuando rompió las tablas de la ley y Jesús cuando echó a los cambistas del templo o cuando los reprochó por su hipocresía. Lo hizo por el celo de Dios, aunque las consecuencias no parecieran favorables. Hoy nos damos cuenta de que fueron eficaces y divinas. Así Pablo También lo hizo por causa del celo de Dios y de su verdad. 2 Corintios 2:15-17
Preguntas para dialogar:
Pablo enfrentó la angustia y la ansiedad en su ministerio. Esto muestra claramente que los líderes de la iglesia son seres humanos tan expuestos a la angustia como cualquier otra persona. ¿Qué pueden hacer los miembros de la iglesia para aliviar el trabajo de los líderes?