Semana 9 22/08/2026

Un ministerio impulsado por el amor

Lee para el estudio de esta semana

2 Corintios 1: 3-14; 2: 17; 4: 2; 1 Corintios 16: 5-7; 2 Corintios 7: 5-13; 2: 5-17.

Para memorizar

«Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les escribí con muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que supiesen cuánto los amo» (2 Cor. 2: 4).

La vida del apóstol Pablo no fue fácil. Además de la cárcel y las situaciones que pusieron en peligro su existencia, también escribió: «De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces. Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez. Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la preocupación por todas las iglesias» (2 Cor. 11: 24-28).

Pero todas estas cosas eran lo que más feliz lo hacían. Él sabía que no había nada más que hacer en este mundo. Llegó a descubrir la verdadera razón de la vida. Si todos lo hubiesen imitado a él en eso y lo hicieran hoy, descubrirían por primera vez lo que es la felicidad. Por eso lo que vemos en sus Cartas a los corintios es parte de la profunda «preocupación» que sentía por esta iglesia. Sin embargo, en medio de todo eso, su amor por ellos nunca decayó. Llego a imitar el amor de Cristo en su vida. (2 Cor. 5: 14; ver 1 Cor. 11: 1).

El conocimiento de la palabra experimentado en su vida, hacía de Pablo un verdadero apóstol. No es que Jesús simplemente quiso hacerlo un apóstol. Sino que, al aceptar la palabra de Dios en él, Dios lo convirtió en su apóstol. Él dice por eso:

  1. Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios” (2 Cor 1:1) La voluntad de Dios esta expresada en su ley (Sal 40:8) y en su palabra (Heb 10:7-10) Por el conocimiento y sujeción a esta fue que Pablo dice que Dios lo hizo su apóstol. Y ahora Timoteo iba siguiendo su ejemplo imitándolo en la búsqueda de la pablara de Dios (2 Ti 3:15-17) y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya:

  2. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” (2 Cor 1:2) Con estas palabras da inicio Pablo a su carta.